fredy nelson jaimes parada10 de marzo de 2014, 15:49
El
aprendizaje por proyectos tiene muchas ventajas: se centra en los
conceptos y principios de una disciplina, implica a los estudiantes en
investigaciones de solución de problemas y otras tareas significativas,
les permite trabajar de manera autónoma para construir su propio
conocimiento y culmina en productos objetivos y realistas.
JAIME CUELLAR10 de marzo de 2014, 20:16
Considero
muy importe éste apartado, tomado del documento, Desarrollo e
Implementación, de la Formación por Proyectos en el SENA.
En la actualidad, las Instituciones de Formación Profesional deben desarrollar su labor formativa en un contexto general de cambio, donde las formas tradicionales de enseñanza y aprendizaje basadas en la mera transmisión de la información no permiten dar una adecuada respuesta a las cambiantes demandas del mercado y a las nuevas exigencias de cualificación.
Pero adecuar y ajustar la oferta formativa a estos cambios requiere de un permanente trabajo de innovación didáctico-metodológica de todos estos nuevos conocimientos y la creación de una nueva cultura didáctica entre el personal docente que fomente la creatividad, la calidad y la capacidad de innovación.
Esta nueva cultura didáctica, caracterizada por el paso de un enfoque instructivista hacia un aprendizaje constructivista, significa fomentar e implementar nuevas técnicas didácticas activas más orientadas a la acción y contextualizadas en ambientes reales de trabajo. El cambio de la didáctica de la formación profesional centrada en el trabajo destaca las situaciones de trabajo “significativas” y el conocimiento de los procesos de trabajo característicos de estas situaciones como eje central para la organización de los procesos de enseñanza y aprendizaje. Este cambio de paradigma didáctico- metodológico supone no sólo el abandono de una didáctica estructurada por materias, sino también el desarrollo de una didáctica de la formación profesional orientada hacia el desarrollo de la competencia para la práctica (competencia de acción).
Y es precisamente en este contexto de implementación de una formación por competencias donde el método de proyectos cobra una importancia clave para la gestión de la formación y el desarrollo de las competencias profesionales.
El método de proyectos, más allá de ser una forma de desarrollar parte del currículo (“estructurar los currículos en torno a tareas reales vinculadas a la práctica profesional”), posibilita de forma activa y constructiva el desarrollo de un principio didáctico central que integra numerosas competencias (relacionadas con la materia, los métodos, el aprendizaje y las competencias sociales) a través de tareas y de procesos de trabajo reales.
En este sentido, el aprendizaje por proyectos es mucho más que una actividad o la realización de una tarea, como viene definido en el Diccionario Alemán de la Pedagogía de la Formación Profesional:
“El método de proyectos es una estrategia de aprendizaje que vincula la enseñanza hacia el desarrollo de tareas de trabajo o temas complejos de modo integral y práctico, con la participación activa y autónoma de los alumnos. El método de proyectos les permite adquirir conocimientos y habilidades de forma autónoma y orientada a la práctica, además de desarrollar habilidades sociales”.
El concepto de método de proyectos se vincula a una forma determinada de entender y organizar los procesos de enseñanza-aprendizaje. Se caracteriza por su estructura abierta y flexible, que se va articulando a medida que éste se desarrolla, incorporando, al mismo tiempo, contenidos teóricos y prácticos.
La idea fundamental del este aprendizaje orientado a la acción presupone superar el concepto pedagógico basado en la interacción individuo-tarea e integrar en el proceso de aprendizaje “la relación de variables sociales del contexto laboral”.
La aplicación de este enfoque implica cambios bastantes radicales en la práctica docente. El verdadero reto para los responsables de la elaboración y diseño de los programas de formación y el personal docente está en determinar qué situaciones profesionales resultan significativas para la actividad de trabajo y presentan algún tipo de potencial de aprendizaje.
En la actualidad, las Instituciones de Formación Profesional deben desarrollar su labor formativa en un contexto general de cambio, donde las formas tradicionales de enseñanza y aprendizaje basadas en la mera transmisión de la información no permiten dar una adecuada respuesta a las cambiantes demandas del mercado y a las nuevas exigencias de cualificación.
Pero adecuar y ajustar la oferta formativa a estos cambios requiere de un permanente trabajo de innovación didáctico-metodológica de todos estos nuevos conocimientos y la creación de una nueva cultura didáctica entre el personal docente que fomente la creatividad, la calidad y la capacidad de innovación.
Esta nueva cultura didáctica, caracterizada por el paso de un enfoque instructivista hacia un aprendizaje constructivista, significa fomentar e implementar nuevas técnicas didácticas activas más orientadas a la acción y contextualizadas en ambientes reales de trabajo. El cambio de la didáctica de la formación profesional centrada en el trabajo destaca las situaciones de trabajo “significativas” y el conocimiento de los procesos de trabajo característicos de estas situaciones como eje central para la organización de los procesos de enseñanza y aprendizaje. Este cambio de paradigma didáctico- metodológico supone no sólo el abandono de una didáctica estructurada por materias, sino también el desarrollo de una didáctica de la formación profesional orientada hacia el desarrollo de la competencia para la práctica (competencia de acción).
Y es precisamente en este contexto de implementación de una formación por competencias donde el método de proyectos cobra una importancia clave para la gestión de la formación y el desarrollo de las competencias profesionales.
El método de proyectos, más allá de ser una forma de desarrollar parte del currículo (“estructurar los currículos en torno a tareas reales vinculadas a la práctica profesional”), posibilita de forma activa y constructiva el desarrollo de un principio didáctico central que integra numerosas competencias (relacionadas con la materia, los métodos, el aprendizaje y las competencias sociales) a través de tareas y de procesos de trabajo reales.
En este sentido, el aprendizaje por proyectos es mucho más que una actividad o la realización de una tarea, como viene definido en el Diccionario Alemán de la Pedagogía de la Formación Profesional:
“El método de proyectos es una estrategia de aprendizaje que vincula la enseñanza hacia el desarrollo de tareas de trabajo o temas complejos de modo integral y práctico, con la participación activa y autónoma de los alumnos. El método de proyectos les permite adquirir conocimientos y habilidades de forma autónoma y orientada a la práctica, además de desarrollar habilidades sociales”.
El concepto de método de proyectos se vincula a una forma determinada de entender y organizar los procesos de enseñanza-aprendizaje. Se caracteriza por su estructura abierta y flexible, que se va articulando a medida que éste se desarrolla, incorporando, al mismo tiempo, contenidos teóricos y prácticos.
La idea fundamental del este aprendizaje orientado a la acción presupone superar el concepto pedagógico basado en la interacción individuo-tarea e integrar en el proceso de aprendizaje “la relación de variables sociales del contexto laboral”.
La aplicación de este enfoque implica cambios bastantes radicales en la práctica docente. El verdadero reto para los responsables de la elaboración y diseño de los programas de formación y el personal docente está en determinar qué situaciones profesionales resultan significativas para la actividad de trabajo y presentan algún tipo de potencial de aprendizaje.